LA MATANZA DE GATOS EN SAINT-SÉVERIN

El estrepitoso y dramático teatro popular que montaron los trabajadores dentro de un taller de imprentas conllevó a la matanza de gatos en una calle de París, revela muy bien la cosmología y cultura de la Francia del siglo XVIII. Una ceremonia simbólica que a los ojos de hoy nos parecería escandalosa, pero que, sin lugar a dudas sucedió. ¿Cuáles fueron sus causas y motivaciones?

First stage of cruelty. Willian Hogarth, 1751

La autobiografía seminovelesca escrita por el obrero Nicolas Contat, un trabajador de una imprenta del siglo XVIII en París, muestra muy bien las ambivalencias que existían entre la clase trabajadora y los patrones; los gatos; la vida de los obreros y su rol en la sociedad francesa.

El relato comienza en la imprenta de Jacques Vicent, patrón de Jerome y Levelié y otros trabajadores. Los primeros vivían en el taller y eran los que se llevaban la peor parte, pues, las condiciones de vivienda y salubridad eran deplorables, la comida horrible, ya que les daban las sobras del patrón y las sobras de la gata Grise, y donde el sueño era imposible de conciliar debido a los intensos maullidos de la gata y sus compinches de la cuadra, sumado a esto, las extenuantes jornadas laborales de cinco de la mañana hasta bien entrada la noche no dejaban muy buenos ánimos en los obreros.

Era muy común en las imprentas y en general en toda Francia, la abundancia de los gatos, ya que estos permean toda la vida cultural francesa, sus tradiciones paganas, cristianas y su idiosincrasia confluía alrededor de los felinos como importante ente simbólico, cultural y ceremonial.

Gatos en manuscrito medieval. Fecha Desconocida. Pinterest

Pese a las pésimas condiciones de los trabajadores, estos se las arreglaban para hacer un turno laboral ameno mediante las charlas y burlas entre los compañeros, siendo las copias imitaciones paródicas con el fin de humillar al otro. Además, y que no puede faltar, el alcohol y su embriaguez como forma de disipar un poco la dura y recalcitrante realidad de los trabajadores.

Así pues, Levellié era un trabajador muy bromista que hacía muy buenas imitaciones y decidió, junto con sus compañeros, crear la copia de las copias para vengarse de su patrón, su patrona, y su gata Grise.

Una noche, Levellié decidió montarse en el tejado junto a la recámara de sus patrones y empezar a pegar unos maullidos tremendos que siguieron varias noches que bastó para intimidar y asustar al patrón quien pensó que le estaban haciendo brujería y, por lo tanto, decidió encargarles a sus trabajadores que se deshicieran de los gatos; la patrona les recalcó que tuvieran cuidado con Grise.

Los trabajadores pusieron manos a la obra:

“Un hombre se arma con una varilla de la prensa, otro con un palo del cuarto de
secado, y otros con mangos de escobas. Cuelgan sacos de las ventanas
del ático y de las bodegas para atrapar a los gatos que intenten escapar
brincando hacia la calle. Se eligen a los batidores, todo se organiza.
Léveillé y su camarada Jerome presiden la fiesta, cada uno armado
con una varilla de hierro del taller. Primero se encargan de Grise, la
gata de la señora. Léveillé la ataranta con un fuerte golpe en los ríñones
y Jerome la remata. Después Léveillé oculta su cadáver en un albañal;
porque no quieren ser descubiertos: es algo grave, un asesinato,
que debe permanecer oculto. Los hombres siembran el terror en los
tejados. Sobrecogidos de pánico, los gatos se arrojan dentro de los sacos.
Algunos son muertos en el acto, y otros son condenados a la horca
para diversión de toda la imprenta
La ejecución está a punto de iniciarse. Se nombra un verdugo, un cuerpo de guardias, y hasta un confesor. Después se pronuncia la sentencia.”

La acción hecha por los trabajadores en la calle de Saint-Séverin está llena de ceremoniosidad y simbolismo trágico, donde las últimas dos líneas revelan la acción sacramental y hasta litúrgica con que juzgan y condenan a los gatos en ausencia del patrón y patrona en patíbulos organizados por ellos mismos en pro de la improvisación y los sentimientos históricos y valores culturales de Francia.

¿POR QUÉ LA MATANZA?

La situación de las imprentas y en especial la de los trabajadores en la Francia del siglo XVII y XVIII fue difícil y complicada, pues, la monopolización y cierre de muchos talleres a manos de la burguesía patronal, configura una industria precaria y con una abundante mano de obra en las peores condiciones laborales.

Impresión en hueco, Francia 1642. Grabado de Abraham Bosse

Un edicto de 1686 limita el numero de patrones en París de 86 a 36, impidiendo masivamente el ascenso de la clase trabajadora al rango patronal, donde este, se convertirá en un privilegio de clase y hereditario. Además, los trabajadores empleados luchaban contra los alloves(alquilados) que era una mano de obra barata, no calificada y sin experiencia ubicada en la parte inferior del gremio de trabajadores.

Así pues, las contrataciones eran frecuentes y los despidos masivos, siendo el pan de cada día en las imprentas francesas del siglo XVII y XVIII que cada semana renovaban personal; el trabajador que llevara más de un año en un taller se le consideraba viejo. La estabilidad no existía y las condiciones sociales de los obreros era pésima y el resentimiento hacia los burgueses se iba canalizando poco a poco.

Los obreros que lograban emplearse establecían un fuerte vinculo traducido a la “republica del taller y capilla”, que simbolizaba la familia, la lealtad y la unión hacia el gremio. En la capilla era donde se iniciaban, hablaban, discutían, planeaban y bebían hasta emborracharse, puesto que, París había prohibido el derecho a la asociación y reunión. Se nota pues, una pequeña conciencia de militancia gremial, política y organizativa dentro del taller/capilla que definitivamente tendrá mucha repercusión en los días de la Revolución Francesa.

Las condiciones sociales y culturales, el odio, resentimiento hacia la clase burguesa y las pésimas condiciones de los trabajadores en Francia se transfieren al taller, donde aun estando trabajando, el hambre, la precarización laboral, el sueño, los despidos y la imposibilidad de un ascenso social son vitales para determinar las causas de la matanza de gatos en la calle de Saint-Séverin en 1730, buscando una venganza hecha a punta de la improvisación y pantomima que, tuvo el objetivo de vengarse del burgués, su esposa, y su gato. 

Ah, y por supuesto, buscaban ridiculizar el sistema y el orden social que tanto los explotaba y denigraba dentro de la idiosincrasia parisina.

MICHIS, FAIRE LE CHAT Y KATZENMUSIK

El Rey de los gatos. William Baldwin. Pinterest.

Los felinos en las tradiciones medievales francesas y europeas han representado un lugar importante dentro de las actividades de las distintas culturas, puesto que, los gatos son considerados animales llenos de misticismo y de un poder simbólico notable. Para Francia, el gato ocupó un lugar central en los cuentos, supersticiones, proverbios, dichos, medicina y sexo dentro de su cultura.

  • Un gato acostado en la cama de un moribundo significaba que el diablo estaba esperando para llevarse su alma.
  • El gato oye chismes y los dice en la calle.
  • Para conseguir marido no podías pisar una cola de gato.
  • El gato era el camuflaje de las brujas.
  • Para recuperarse de una caída había que chupar la sangre de la cola de un gato o para quitar el cólico, beber vino con mierda de gato.
  • Para proteger una casa nueva, los franceses enterraban gatos vivos dentro de los muros.
  • Cuando alguien quedaba embarazada: “el gato se comió ese queso”.


Además, la tortura de gatos fue una diversión popular que se extendió por Europa. En Francia, El Carnaval, tiempo de desenfreno sexual y social, terminaba con el Mardi Grass, donde las personas se reunían en las plazas para arrancarle uno a uno los pelos a los gatos denominándoles faire le chat. En Alemania, se les denominaba Katzenmusik al maullido de dolor de los gatos torturados en las cencerradas.

En las fiestas de San Juan Bautista, la gente de París, Metz y Borgoña se reunían para tirar objetos mágicos a una pira con el fin de traer la buena suerte, uno de sus cosas favoritas para tirar eran los gatos envueltos en costales.

El odio al burgués por ser el causante de los males de los trabajadores de Francia, el pésimo cuidado de ellos en el taller y una cultura de tortura de felinos en toda Europa, son determinantes para entender la matanza de gatos en la calle Saint-Séverin.

PERO, ¿POR QUÉ LOS GATOS?

Atacar los gatos era el primer paso para desatar el caos de la caja de Pandora.

Uno de los factores principales era que los gatos no dejaban dormir a los trabajadores debido a los constantes maullidos de la gata Grise y de sus compinches en las noches, además, la gata comía mejor que los obreros, no obstante, el verdadero motivo de la matanza de gatos fue para vengarse de los patrones por las condiciones en las que los tenía, y del gusto y fe de la patrona por los felinos.

Los gatos solo fueron un chivo expiatorio y una cacería de brujas para lograr el objetivo de humillar al patrón, su esposa y el orden social predominante en París.

Decían los trabajadores:

“Los patrones aman a los gatos y, por consiguiente, los obreros tienen que odiarlos”.

Al atacar y matar primero a la gata Grise, los obreros estaban atacando la casa y a la patrona, quien sintió el dolor de la perdida de lo más amado, a su vez, el patrón es atacado ya que su más preciada posesión, su esposa, está sufriendo por la acción de los trabajadores que él mismo ordenó hacer.

Al ejecutar los felinos en una ceremonia litúrgica, declararon al burgués culpable de vivir en el lujo mientras ellos sufrían las penurias de la falta de vivienda, pocas horas de sueño y hambre. Se vengaban de las contrariedades de clase donde el patrón no trabajaba, se levantaba tarde, y no comía ni siquiera con los trabajadores. Las ambivalencias históricas y culturales salieron en todo su furor.

Los gatos quedaron atrapados en un sinfín de rivalidades y emociones o sentimientos históricos entre dos subculturas francesas y los felinos se llevaron la peor parte.

Cuando la patrona se iba a retirar del sitio les dijo: “Estos malvados no pueden matar patrones, por eso mataron a mi gatita”. Después los patrones se retiraron; los trabajadores habían hecho un juicio litúrgico y habían pasado inadvertidos y no fueron despedidos.

El teatro popular que montaron los obreros en el taller les resultó divertido, pues, les brindaba una forma de vengarse del patrón y condenar sus acciones ambivalentes con la clase trabajadora; los obreros convirtieron una cacería de brujas en un juicio de burla y una broma obscena con la más fina pantomima y copias salidas de la improvisación permeadas por el odio al burgués, descontento social y una cultura que vivía la tortura de gatos como algo normal.

A su vez, la matanza de gatos nos permite de alguna manera entender una de las causas de la Revolución Francesa, donde la militancia gremial de los trabajadores tiene y tendrá un tinte político y un poder significativo en los días de la Toma de la Bastilla en 1789; también juzgando y declarando como enemigos y culpables de todos los males de Francia al rey Luis XVI y su esposa María Antonieta, y condenándolos al patíbulo de la guillotina.

Ejecución de Luis XVI. Pinterest.

BIBLIOGRAFÍA

Robert Darnton, La gran matanza de gatos y otros episodios en la historia cultural francesa, (México, Fondo de Cultura Económica, 1997) 

 



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