CINE COMO RÉQUIEM, EXPIACIÓN Y FUTURIZACIÓN DE LOS PECADOS
EL CINE: LA BOLA DE CRISTAL MODERNA Hoy, cuando no queda espacio para pensar en la posibilidad de lo sobrenatural, cuando todo atisbo metafísico es erradicado de inmediato por la hegemonía de la razón, el cine se presenta quizá como uno de los pocos elementos, que en el contexto actual, hace posible un acercamiento a la realidad que trasciende los límites de lo lógico. Para Jean-Luc Godard (1988) el cine no debe ser concebido como un arte, mucho menos como una técnica, sino como un misterio. Y es que el cine nos presta, a los habitantes de esta modernidad tardía, las mismas utilidades que un día le prestó la bola de cristal a los druidas celtas, a los incas, a los persas, a los egipcios, a los chinos y a todos los que un día practicaron la llamada “cristalomancia”. “Aquellos primeros intérpretes del significado de los cristales miraban fijamente a la piedra y entraban en una especie de trance meditativo que permitía que su subconsciente se abriera y revelara secretos del pasado,...